martes, 24 de abril de 2012


SONETO REPRESENTABLE

- Hay que ver lo linda que fue la boda,
mi niña parecía una princesa...
Aunque, claro, no es ninguna sorpresa...
- ¿Qué? Pero... ¿quién dices que iba beoda?

- ¿Beoda? Tú, con los güisquis con soda.
¡Anda, qué no te enteras! Estás tiesa.
- ¿Borracha? No me lo creo. ¿Teresa?.
- Ya que lo mencionas, te cuento: toda

la noche se pasó hecha un esperpento.
Que sí, que se pasó de copas, chica.
- ¿Costa Rica? ¡Ah, sí! De ahí el acento.

- Tiran una bomba y ni te salpica.
No te enteras, pero yo no escarmiento.
- ¿Qué dices de un pimiento que te pica?


Inma






Un tunante de chaqueta y corbata,
un mangante que va de caballero,
un alma insana oculta su sombrero
que sólo obedece al oro y la plata.

Quiere ser león, pero es vulgar rata,
de todas las mentiras mensajero,
no quiere a los hombres, sólo al dinero,
la conciencia para él es una lata.

No vayas dándotelas de inocente,
conoces bien la ley y mejor su trampa
porque tu firma el papelajo estampa.

Te tiene ya bien calado la gente,
conocemos tu moral indecente
de padrino de la mafia y del hampa.


Inma

"Conozco la canción que estás cantando,
la he oído tantísimas veces...",
dices, muy bajo, mientras te estremeces
porque te pasa la muerte rozando.

En la radio Gloomy Sunday sonando.
Te dejas arrastrar como los peces
y en las corrientes del fonde te meces
y duermes, preguntándote hasta cuándo.

Y el polvillo posado en los estantes.
Y la florecilla recién cortada.
Y el traidor, y el amor y los amantes.

¡Ay, mi tentadora tumba callada!
Silencia estos murmullos incesantes. ¡
Ahógame en el seno de tu almohada!


Esther