domingo, 21 de septiembre de 2014

Respuestas provisionales.

Quise escribir un manifiesto y el papel me hizo una pregunta que no supe responder. La vergüenza fue el silencio. A veces, junto al mar, recordaba a mi criatura expósita y me la figuraba cubierta de invierno. Vi formas de gasolina en su abrigo y eran tan parecidos el amanecer y el anochecer moribundo y recién nacido que advertí que no soy yo sino las estaciones, y que esto también pasará y volverá y pasará quién sabe cuántas veces. Pero no puedo escribir si no tengo los pies fríos y el papel espera una pregunta que no acierto a formular.
Esther.

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