martes, 3 de julio de 2012

¿Quién, yo?

¿Quién quiere quitarse,
quemarse quedándose quieto?
¿Quiénes querrían quebrarse?
¿Ayuda acaso acabarse, averiguarse
silencioso, sonsacándose secretos?

Dejé de dormir durante días,
durante décadas dicen.
Datos, datos, datos...
Zorras zozobrantes, zalameros, zarcillos, zapatos
y yerba y yerbabuena y ying yang.

Todo trampas, tenebrosos trucos,
traidoras trenzas tirantes,
tristes tertualianos tremendistas.
Este es el espectáculo esperado:
fieles faldas follándose flequillos farloperos.

Mirad, muchachos, mirad mis miedos.
Me marcho mañana, mientras, me muero.
Marcad mis mejillas, madres malditas,
luego, liberad los lazos, las lacias líneas.
No, ni nunca ni nadie, ni noviembre ni Navidad.

Chavales centenarios, cantad cualquier cosa:
cartas, circo, circonio, cabaret, celulosa.
Cansad cuerpos, cabezas. Caed, crujid.
Bailad. Bebed. Babas, balas, boquillas.
Reíd, rumberas, rimad.

¿Quién querría quitarse de esta vida?



                                                                                          Esther.

Tautograma.

Canta, corazón cansado,
cuando caigas,
cuando calles con culpable complicidad,
cuando cien criminales contigo colaboren
cortando calles,
contando cuentos,
cruzando cables...
Canta.
Corazas caen con canciones.
Corazones caen con cansancio.



                              Inma.

Tautograma

Entre encinas esculpidas espío
el estanque etéreo.
Enardecido, emergiendo en eclosión
existencialista. Efímera ebriedad.

El eco ensordecedor enmudece
el estallido estival. El engaño epicúreo
estremece. Estampas esperpénticas
explotan. Elocuencia estudiada.

Estrellas engalanadas en este encuentro
escondido. Electricidad espirada,
ebullición elicitada. Eternidad explayada.

Eufemismo eres, encantador;
esencia envenenada, entregada.
Enajenada excitación, esquizofrénica esperanza.



                                                                       Moni L.

Tautograma

Arrebata amapola al aire
aquel aroma anárquico
a ángeles atrevidos,
a agua, a árbol.
Arranca amapola al alba
algún adormilado alacrán,
abanica al asesino,
abandona al astracán.
Aprieta amapola al alma
hasta abrazar algo amargo,
hasta amanecer amarrada
a algún amante aficionado.



                                                     Inma.

Tautograma tramposo.

Donde de día duermes, despiertas de desencanto,
amaneces agarrado al alma, 
llorando. Llenando los laberintos
con cicuta, con cansancio. Callando.
Donde de día despiertas, duermen dos desengaños
abrazados al alba,
lamiéndose los labios.


                                              Inma.

Tautograma tramposo.

Arrebata amapola al aire
su silencio. Sopla,
rojo rumor reconocido, rugido
en el ensordecedor estruendo
de días despiertos, dormidos.
         


                           Inma.

lunes, 4 de junio de 2012

Tautogramas

Vamos a sacarle brillo a nuestro léxico con un juego de esos que nos gustan a nosotras. Tocan tautogramas. Viene del griego to autó (lo mismo) gramma (escrito, letra). Así que trinca una letra y repítete. En un tautograma, todas las palabras del texto o de cada verso empiezan por la misma letra, como en este soneto de Quevedo:

Antes alegre andaba, agora apenas
alcanzó alivio, ardiendo aprisionado;
armas a Antandra aumento acobardado;
aire abrazo, agua aprieto, aplico arenas.

Al áspid adormido, a las amenas
ascuas acerco atrevimiento alado:
alabanzas acuerdo al aclamado 
aspecto, a quien admira antigua Atenas.

Agora, amenazándome atrevido,
Amor aprieta aprisa arcos, aljaba;
aguardo al arrogante agradecido.

Apunta airado; al fin, amando, acaba
aqueste amante al árbol alto asido,
adonde alegre, ardiendo, antes amaba.

Sesenta y siete de sesenta y nueve palabras empezando con la "a". ¿Qué es esto, Quevedo? ¿Un tautograma tramposo? ¡Cómo sabes lo que nos gusta una fullería!

Animaos, aventureros. Abrid al abismo algún álbum, apuñaladlo a abstracciones. Andaremos aquí t_es@hormail.es, aguardando a algún atrevido.