lunes, 22 de julio de 2013

Si estás ahí... manifiéstate.

Y no es solo una petición, es también un consejo. Manifiéstate y cuéntame qué o quién eres. En qué cloaca te coagulaste, cuáles son las coordenadas en que aterrizaste, lo que te preocupa y cuánto, lo que arranca una vibración de esa membrana que el resto del tiempo no sabes que tienes.
Empecemos con algo de música.

Después de asistir a la revelación de Kostia Levine, tan débil como suelo quedarme cuando termino un libro que me gusta, escuché esta canción y me di cuenta de la verdadera importancia que tenía escribir mi nombre. Como somos unas atrevidas, os pedimos que destapéis para nosotras vuestra caja de Pandora. Ahora queremos que todos escribáis vuestro propio "God". Os proponemos, como siempre, que os saquéis las tripas y escribáis con ellas. Pero, esta vez, seamos egoístas. Escribamos no ficción.
En este nuevo ejercicio os pedimos un ideario, un currículum, una carta de presentación.Por si necesitáis inspiraros algo más, os dejamos el enlace de nuestra primera entrada en este blog que, casualmente o no, era un "Manifiesto".

miércoles, 15 de mayo de 2013

Presentación


Y sin más dilaciones, después de arduos estudios (aunque gratificantes, por supuesto), aquí les dejamos nuestros relatos sobre personajes históricos. Esperamos que los disfruten y, aunque sea durante un rato, olviden la caótica situación presente.
Pero, recuerden, no todo tiempo pasado fue mejor.

Kurt Cobain escribió una carta de amor a su mujer antes de suicidarse, igual que Virginia Woolf que se la escribió a su marido. Van Gogh dejó una nota de rabia y pena, pero a Larra no le dio tiempo.
Pasó todo muy rápido. Viéndolas alejarse – delante Dolores, su cuñada detrás – supo que tenía al menos una docena de pasos para detenerla. Arrojarse a sus plantas, poner el oído sobre su vientre preñado, rendirse, confesarse y aceptar la penitencia. Pero pasaron en un parpadeo. Su cuñada cerró, apresurada y con un último vistazo frío y amenazador, antes de que él alcanzase el pomo.
El portazo levantó una corriente que le tocó el pelo...
y que olía como Dolores.
Se quedó de rodillas unos segundos más, escuchando los cuatro taconcitos de los zapatos bajando los escalones hasta el segundo piso. Pero los de ella repiqueteaban diferente. Después salieron del número tres y subieron al coche. Dejó la cabeza caer sobre el pecho: allí,como una marioneta arrojada, yacía un hombre sin esperanzas. 

La sangre se le bajó toda a las piernas y se puso en pie. Un pelele destartalado revolviendo cajones, sacando una pistola, ayudándose con los dedos de una mano a meter los de la otra en el gatillo. Un pelele temblón y siniestro derramándose por las tablas de madera de su domicilio en la calle Santa Clara.
Más tarde, Adelita, su niña pequeña, abrió la puerta para dar las buenas noches. Al día siguiente, la casera tuvo que agacharse para limpiar las huellas ensangrentadas de sus zapatitos, que huyeron despavoridas del monstruo con la cabeza machacada que había en el suelo de la habitación de papá.

                                                                                                 Esther

Un paseo con Bécquer

..Y aquel misterio en forma de flor quedó dormido entre las letras que formaron su nombre...


Madrid 1860

Un carruaje veloz rompía el silencio de aquella noche oscura como la boca de un lobo.
Paró en seco frente a la puerta de una gran casa y el rechinar de los caballos,alertó al servicio de la llegada de la visita.

_¿Dónde está mi hermano?-dijo el elegante caballero a la sirvienta que le dio paso a la casa.
_En su habitación.Señor.No ha probado bocado desde hace días y casi quiere salir a pasear.-Dijo la sirvienta con la voz quebrada.

El joven subió las escaleras como alma que lleva el diablo .

_¡Hermano!,abra la puerta-grito mientras aporreó con sus nudillos la madera.
_¡DEJADME EN PAZ!¡QUIERO MORIRME!-gritó la voz desde el otro lado.
_¡He viajado toda la noche desde Toledo para verlo,y no me marcharé de aquí hasta que lo haga!!
_¡NADIE LE INVITÓ A ESTE ENTIERRO EN VIDA!!-Dijo la voz llena de ira.
-¡ABRA LA PUERTA!,¡Por el respeto que me tiene!-gritó el joven con la voz apenada.

Después de un largo silencio,la puerta cedió..

-¡Hermano...pero que le ha pasado!,¡Parece usted un fantásma!m-dijo el joven horrorizado al ver el rostro de la misma muerte.
_Elisa..querido hermano.Ese amor que tanto anelé y tuve entre mis manos..me ha dejado.
_¿Es por amor todo este sufrimiento querido hermano?....Existen miles de damas que se mueren por estar a su lado...
_No es por amor por lo que sufro,si no por la ausencia de él.Ahora ya me vio,querido hermano,no era ese su propósito,pues déjeme tranquilo con mi pena..
_Hermano,usted más que nadie sabe lo que es el amor,lo describe en cada uno de sus versos...Nadie mejor que usted lo sabe..
_El amor..el amor hace vencido al caballero valiente,tonto al más ilustre de los pensadores y cobarde al más valiente de los hidalgos.
_Cierto es,querido hermano..pero el amor no mata a las almas puras como la vuestra,la hace grande y eterna....

- La hace grande y eterna...¿dónde escuché por última vez esa frase?-se preguntó el joven mientras tomaba asiento abatido.
.....................

Sevilla1850

-Y dígame querido Bécquer,¿como demostraría usted el amor a una persona?
_AY¡,querido Alejandro.Pues supongo que llenándola de versos cada mañana,es lo único que sé e hacer bien.
Y usted...¿Como lo haría?-
_Yo...pues no lo se,quizás una flores.Un cortejo perpetuo.Un paseo como el que usted y yo estamos dando...
_¿Hay alguna pretendiente?-dijo el joven con una sonrisa en la boca.
_Mi madre quiere que corteje a la menor de las Hernandez,esa que cursó latín con usted...Pero no me gusta el amor concertado ..el amor debe ser libre..como el respirar..no elegido si no llegado..
_¡Pare señor Gil!..que aunque deacuerdo estoy con sus palabras..le recuerdo que aquí el poeta soy yo...-Bromeó el joven._-Las flores,querido amigo...son poemas efímeros,es un buen regalo para dar a esa persona amada.Sobre todo si el color de la flor llama a la vista de la pretendiente.Por eso elija siempre un color vivo.Como el rojo.ME ENCANTA EL COLOR ROJO_
_Gracias,querido amigo,le haré caso ya que usted es erudito en estas cuestiones.El día que encuentre el valor de entregar dicha ofrenda...será de ese color..
_Ay el amor querido...ese misterio divino que hace grande y eterna hasta el alma más mundana....
...........................
Años después,sobre la tumba del poeta..aparece cual fantasma la bella forma de una flor .

Nadie sabe quien la deja..

Pero todos los años aparece

El rojo da vida a tanta muerte silenciosa...

...Y aquel misterio en forma de flor quedó dormido entre las letras que formaron su nombre...


                                                                                                    Gork Domínguez

WU ZETIAN. HISTORIA DE UNA VENGANZA..


Ésta será una dulce venganza, pensó mientras se bajaba las bragas y abría las piernas frente al hombre que más odiaba.

Todos se sorprendieron el día que anunció el nuevo decreto, ni siquiera sus primeros ministros (y amantes) Zhāng Yìzhī y Zhāng Chāngzōng sabían nada al respecto. Pobres bobos, la miraban con mirada de amantes traicionados.No entendían.Nadie tenía por qué entender. Ella era la emperatriz, había luchado desde muy joven para alcanzar esa posición. Había aprendido a usar su cuerpo para su propio beneficio, ahora lo usaría también para la venganza. Poco le importaba lo que pensaran los grandes varones del reino y menos aún si esta nueva excentricidad provocaría un empeoramiento en las relaciones con los países extranjeros; se haría su voluntad, como siempre se había hecho. 


Fue un día feliz aquel que conoció la debilidad de su enemigo. Justiniano nunca supo que ella lo había visto en las sombras, abrazando y besando a ese jovencito; pero ella nunca se olvidó. Había indagado, sabía de memoria el nombre de todos sus amantes, conocía sus gustos, incluso aquellos más íntimos... Si Constantino hubiese sabido, si hubiese imaginado siquiera lo que era su querido hijo... Él sí que era un auténtico hombre, su Constantino, buen emperador y mejor amante. Era un insulto a su memoria el comportamiento de su hijo. Ella siempre había sentido un odio irracional hacia Justiniano, un odio que nadie comprendía. Nadie tenía por qué comprender. Ella era la emperatriz y, desde ese día, cada vez que Justiniano quisiera una audiencia con ella tendría que arrodillarse frente a ella y realizarle un cunnilingus.



             



                                                                                                                        Inma















miércoles, 17 de abril de 2013

Noches de ventana abierta.

 Están tibias las noches. Están las ramas llenas de azahar y los hombros de lunares. El artista que llevamos dentro nos pide inspiración. Ve pasar la primavera y se va corriendo detrás.
Paciencia. Esta compañía está preparando números nuevos.

domingo, 24 de febrero de 2013

Pista

¿Cómo van esos Ilustrísimos?
Los que no nos pasáis vuestros relatos por facebook, sabéis que podéis enviarnos cualquier cosa al correo t_es@hotmail.es. Pero hoy queremos pediros un poco más. Los que queráis, podéis acompañar vuestros textos con algún enlace, vídeo, canción o imagen que nos lo ilustre. De vuestro personaje, sobre vuestra historia, de los sitios donde os documentasteis o las melodías que os inspiraron. Por ejemplo, esta idea se me ocurrió con este vídeo:





Pensé que si tuviera que escribir sobre Fred Astaire para vosotros, tendría que enseñaros este baile magnífico y este vestuario espectacular. La vida es un show, la vida es una coreografía. La vida, Fred, es un circo.

A cambio, y quedamos en paz, os sopló polvillo de inspiración (...) en la cara con unas páginas que me he ido encontrando en mi investigación.
Aquí un ránking de diez escritores asesinos y aquí diez famosos suicidas.
Aquí mujeres que marcaron la historia. 
Aquí personajes históricos con discapacidades.



Y aquí mi tributo para el Club de lectura "Síndrome de extrarradio". Ya sabéis... Ocio y cultura hasta la sepultura.




viernes, 15 de febrero de 2013

¿Quién ha vivido tanto como para desmentirnos que la historia es una gran mentira?

Después de tan largo paréntesis, este intento de primavera que doña Inés vive en el exilio viene cargado de nuevos proyectos literarios. En este nuevo ejercicio volvemos a proponer escribir un relato, un relato de ambientación histórica, basado en la vida de algún personaje real.
Época,ambientación, estilo... drama o comedia... amor, terror, sueños... esos pequeños detalles quedan a vuestra elección. Así que desempolvad vuestros libros de historia, quemad la Wikipedia, escuchad las historias de vuestros abuelos y ¡a escribir!

jueves, 31 de enero de 2013


"El circo de los folclores cerró sin avisar.
Una de las socias, probando suerte a ultramar;
la otra a punto de hacerse ahorcar
de la rama de un olivo..."


Ese podría ser el principio de las coplas de mis disculpas.Debajo del antifaz de Carnavales, doña Inés sigue con el runrún del día de los Muertos. ¡Se acabó el luto y con él la espera! De todas formas, nuestros réquiem siempre tienen algo de chirigota y nuestras bacanales resultan siempre un tanto elegíacas.


Ahora, haceos un rewind y poneos en situación. La sombra de los fiambres se alarga hasta febrero y aún hasta marzo. Los muertos vivientes son cosa de todo el año.

Sin título


Mentiría si dijese que me acostumbré a esa sombra, que llegué a aceptar su presencia.
Los muebles de mi habitación sí parecían haberse acostumbrado, y la trataban como a una más, como a una de ellos. Como si siempre hubiese formado parte de nuestra pequeña familia. Ya ni siquiera la cama se asustaba por las mañanas cuando la veía ahí plantada, justo a sus pies, respirando mis sueños. El armario todavía refunfuñaba de vez en cuando y murmuraba algo acerca de que esta habitación ya no es lo que era. Pero todos parecían haberse adaptado a esta nueva compañera; todos menos yo.
Me sentía como si yo fuese la extraña, como si nada de aquello me perteneciese, como si todo me fuese ajeno o desconocido. Ya ni siquiera podía leer, la sombra se situaba junto a mí y leía sobre mi hombro. Criticaba mis libros. Pensaba que las novelas llenan las mentes de ideas extrañas, que sólo debería leer poemas... Se sentaba a mi lado y me preguntaba cuándo volvería a escribir; yo simulaba que no la escuchaba, como si estuviese tan entregada a la lectura que nada pudiese desenterrarme de los límites de la fantasía, arrancarme de esos mundos imaginarios donde no existía la sombra. Pero claro que la escuchaba, no podía leer ni una frase completa con esa inquietante presencia en mi espalda.
De vez en cuando pasaba una página para no levantar sospecha.
Hace cinco días decidí probar una táctica nueva y reconocer su presencia desde primera hora de la mañana. Cuando me desperté, me senté junto a ella, a los pies de la cama, a observar el hueco vacío de mi cuerpo en el colchón. Ella me miraba: no parecía extrañada, sino triste. Y así nos pasamos todo el día, la sombra y yo, contemplando vacío y quietud en mi dormitorio.
Al día siguiente lo mismo, cuando desperté me senté junto a ella, a los pies de la cama a guardar el vacío, mientras la sombra me observaba a mí... Y esta vez, estoy segura, su cara era de tristeza.
Al tercer día, cuando me senté junto a ella, ya no me observaba. Junto a mí, hombro con hombro, comenzó también a observar el vacío.
Ayer ni siquiera me miró de reojo, estaba absorta, contemplando. Cuando me senté junto a ella descubrí con horror que había alguien en mi cama. Me acerqué y vi mi cuerpo dormido, abrazando la almohada. Pensé que estaba soñando, este asunto de la sombra me había afectado demasiado; y decidí volver a la cama. Cuando me acosté, el cuerpo, mi cuerpo, se movió asustado y me miró con cara de sorpresa y pánico. Pero se levantó y se vistió, ignorándome, como si yo fuese una sombra.
Ahora por las tardes me siento junto al cuerpo, junto a mi cuerpo, mientras éste lee, o finge leer, y le pregunto: ¿cuándo volverás a escribir otro poema?.
Inma

Momia


La directora estaba enterada de que las enfermeras permitían que algunas internas eligiesen una canción para oír en la sala de descanso. Por lo demás las normas eran inflexibles y las celadoras se encargaban de que se cumpliese por la fuerza lo que de buen grado no quería hacerse. A las siete se servía la cena y a las nueve invariablemente se apagaban las luces hasta las seis de la mañana. En aquel laberíntico amasijo de pasillos oscuros y pabellones húmedos, se oían quejidos y lamentos que viajaban de una habitación a otra, propagándose como una enfermedad por aquellos cuerpos ya consumidos por la locura.
Solo el pabellón C escapaba a esta rutina. En él no había música ni se apagaban las luces. En el pabellón C, que ocupaba tan solo Marie Chatouilles, no había invierno ni verano, madrugada ni amanecer. Tan solo un reloj de pared que escupía su incesante tic tac y un cuerpo envuelto en vendas que no podía moverse ni tan siquiera articular sonido.
Pronto se extendió el sobrenombre de la Momia para ella. Hacía meses había llegado con pocas perspectivas de sobrevivir: primero se encontraron los pedazos de los cuerpos de las tres compañeras de internado a las que había desnudado, asesinado y descuartizado y por último a ella, que se había acuchillado con sadismo el rostro y los brazos y por último se había prendido fuego echándose encima el aceite de una lamparilla.
Durante las curas, su único ojo salvo podía ver los rostros compungidos de las enfermeras más expertas y en ellos el reflejo de los metros y metros de vendas ensangrentadas y cubiertas de pus. Todos se preguntaban cómo era posible que la Momia continuase aún con vida. A veces, repugnadas y llenas de odio le decían:
-         - Nunca, monstruo maldito , acudirás a un baile, ni te casarás y tendrás hijos. Nunca tendrás un amante que te erice la piel de la espalda y por supuesto que jamás volverás a ver una puesta de sol en el mar. Todo cuanto te espera, Momia asquerosa, está en esta habitación.
El resto de su tiempo en silenciosa e iluminada soledad, se miraba en un espejo que la directora había hecho colocar en el techo, sobre su cama. Tic, nunca más el trazo uniforme de una pluma nueva de cumpleaños. Tac, para siempre su reflejo mutilado. Tic, nunca una mano cariñosa en su hombro. Tac, para siempre a la espera de una muerte que se había olvidado de ella.
Lentamente, pasaba un día sin noche tras otro y se preguntaba, cuántos años tendré ya, cuántos años me quedarán todavía. Y como por dentro apenas tenía dieciséis, recordaba sin poder ya llorar por ellas, las excursiones del internado a la ciudad y al mar y con ellas a la silueta esbelta y siniestra que encontraron sus amigas y ella después de desobedecer la orden de no alejarse. Con aquel largo sombrero negro y la cara blanca y después se volvía todo rojo.
La visión de una habitación llena de vísceras, en las paredes y el techo, le atravesó el corazón y cerró su ojo sano como si con ello pudiese ignorarla. Sabía que aquella era la noche en que debía haber muerto y que como no lo hizo, la muerte se olvidó de ella.
Tic, y nunca más una palabra con la que poder defender su inocencia. Tac, ni unas piernas fuertes para huir de su tormento. Y el reloj calló.
La Momia se quedó sola en su habitación con luz perpetua, donde solo se oía su dificultosa respiración, con la vista clavada en el espejo del techo. 

Esther