viernes, 14 de septiembre de 2012

Durante aquel fugaz instante en que te amaba
trabajé el aire,
se lo entregué al viento,
me encontré frente a mí en una encrucijada,
y mi enemigo me cayó encima
con todo el peso de mi carne.
Una sombra más leve y más sencilla
que nace de tus piernas, se adelanta
exhumando ateridas margaritas;
casi eres realidad, apenas nido
de la prisa, del humo, del ruido.














Todos los versos pertenecen a poemas de Ángel González.








Inma

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