¡Que publicamos los ejercicios sin corregir!
Risas a parte, después de este largo paréntesis, que hemos hecho para dedicarnos de pleno a perder el tiempo, volvemos pues lo prometido es deuda.
Aquí está el producto de la improvisación, de un sorteo y un reloj. Sinceramente, esperamos que no sean muy severos en su juicio, señores. A veces, la literatura es una losa, otras un globo y otras, como esta, un juego.
¡Pongan en marcha los relojes!
